En el caso de la radio, por ejemplo, el primer descubrimiento que se hizo no tenía nada que ver con la radio propiamente dicha, ni tuvieron que ver con ella el segundo ni el tercero, que fue por cierto muy avanzado pues se trató del de las ondas hertzianas. El primer descubrimiento fue el que hizo allá por el año 1820 y tantos un físico inglés llamado Michael Faraday, que descubrió una relación entre la electricidad y el magnetismo. Por cierto que ese descubrimiento fue muy debatido en Inglaterra, y en general en Europa, y Faraday tuvo que luchar a brazo partido para que se le reconociera ese paso de avance científico que él había dado. Después otro inglés de origen escocés, llamado James Clerk Maxwell, descubrió que mediante una corriente eléctrica se podía provocar un movimiento en el campo magnético, de manera que fue él quien demostró que entre la electricidad y el magnetismo había una relación efectiva, y esto vino a ocurrir muy tarde, en el 1854, o sea, cuarenta y tantos años después de haber hecho Faraday su descubrimiento. En este momento es oportuno recordar que Maxwell llegó a predecir que la fuerza electromagnética se traslada en el espacio a la velocidad de la luz, cosa que fue comprobada más tarde, en 1888 por un físico alemán llamado Heinrich Hertz.
Hertz comprobó la predicción de Maxwell, y además descubrió que eso era posible gracias a que había una onda que desde el momento de su descubrimiento hasta hoy se ha llamado hertziana, que como se sabe conserva el nombre de su descubridor, y descubrió también que esa onda transmite la energía electromagnética. Seis años después un italiano que se llama Guillermo Marconi empezó a hacer pruebas de transmisión de esa energía probándola con una chispa eléctrica para ver si la onda de Hertz podía transmitirse a una distancia de diez metros, y luego a una de trecientos metros y después a una de mil metros, y comprobó que sí se transmitía. Esos experimentos se hacían con la ayuda de espejos contrapuestos.
Al cabo de muchas pruebas llegaría el momento, en el año 1901, en que Marconi sería capaz de transmitir un mensaje desde Inglaterra hasta Terranova, o sea, hasta el Canadá; y como ese mensaje iba por ondas hertzianas y éstas se mueven a la velocidad de la luz, recorrió en pocos segundos la distancia que hay entre Europa y América. Pero todavía eso no era la radio sino la transmisión de un movimiento electromagnético.
Demos ahora un salto atrás para situarnos en el año 1838, o en el 1840 o en el 1841, cuando un pintor norteamericano llamado Samuel Morse había inventado la manera de telegrafiar toques cortos y largos a través de cables eléctricos. El invento de Morse fue muy sencillo pero muy práctico y consistió en un pequeño aparato manual que conectaba y desconectaba la corriente eléctrica rápidamente. Cuando la conexión tardaba un tiempo corto se describía con una raya, cuando tardaba menos se describía con un punto; tantas rayas y un punto equivalían a una letra, tantos puntos y una raya equivalían a otra, y siguiendo ese método Morse hizo un alfabeto de signos que se conoce con el nombre de código de Morse. Ese código estaba en uso en los Estados Unidos desde mediados del siglo pasado, y al comenzar este siglo Marconi lo usaría para transmitir palabras, pero no a través de un hilo eléctrico sino a través de las ondas hertzianas, o lo que es lo mismo, sin usar hilos y alambres. Por esa razón, porque no usó hilo , su invención pasó a llamarse comunicación o telégrafo inalámbrico, una palabra que significa sin alambres.
Para que se pudiera transmitir la voz humana fue necesario esperar hasta que Oliver Joseph Lodge, un inglés a quien la reina de su país le dio el título de Sir, mejorara el detector de ondas de radio que había inventado el ingeniero eléctrico francés Edouard Branly. El tubo de Lodge fue superado por el del norteamericano Lee De Forest, inventor del llamado audio, que hasta que se inventó el transistor fue el que se usó para convertir la radio en lo que sería a partir de ese invento.
Debo aclarar que estoy dando datos de inventos que se relacionan con la radio pero que no he venido aquí a hablar de la radio sino de los locutores, de manera que nadie debe esperar que me dedique a describir esos inventos ni cómo funcionaban. Todo lo que he dicho antes constituye una especie de telón de fondo para que ustedes se den cuenta de dónde y por qué apareció en este país la profesión de locutor.
Lo que me interesa hacer ahora es un resumen de lo que he dicho para aclarar que en los primeros años de este siglo ya era un hecho que la palabra escrita se transmitía a través del código de Morse por la vía de unas torres de radio, esto es, en forma no alámbrica o inalámbrica, y ese tipo de comunicación se generalizó entre Europa y Estados Unidos; y debo llamar su atención hacia el hecho de que el primer mensaje hablado se transmitió en el año 1915 desde los Estados Unidos a París, la capital de Francia; y la primera vez que en la República Dominicana se vieron torres de radio fue durante la intervención militar norteamericana que había comenzado en el 1916. Yo no puedo recordar en qué año se montó una torre de transmisión de La Vega, pero sí recuerdo que estaba casi en el centro de la ciudad, a menos de cuatro cuadras del parque, detrás de un edificio conocido con el nombre de don Zoilo.
Naturalmente que los invasores norteamericanos debieron levantar torres iguales en otras ciudades del país, pero no tengo conocimiento de que eso sucediera. Ellos necesitaban esas torres para comunicarse entre sí, porque en ese momento no había cómo hacerlo fuera del Cable Francés, que se había establecido a finales del siglo pasado y traía noticias de Europa por el sistema Morse usado por la vía cablegráfica, esto es, mediante la telegrafía a través de un hilo o cable eléctrico. El Cable Francés era el que comunicaba al país con el exterior, y debemos presumir que si tenía una agencia en La Vega debía tener otras en Santiago y en Puerto Plata, y desde luego también en la Capital, pero no creo que la tuviera en Higüey o en San Juan o en Barahona.
Fuera de esas oficinas del Cable Francés no había otra vía de comunicación antes de 1916 y ningún ejército, sea interventor o no lo sea, puede tener el control de un país si no tiene el control de sus comunicaciones, de manera que las torres de radio que los norteamericanos montaron en el país tan pronto tomaron posesión del territorio nacional respondían a una necesidad militar, y es posible que como necesidad militar comenzara a usarse la comunicación inalámbrica en los Estados Unidos. Por lo demás, no conozco noticias de que en Estados Unidos hubiera radio, tal como lo conocemos hoy, y me refiero a los años 1919 o 1920, que fue cuando seguramente los norteamericanos levantaron las torres de radio, o mejor dicho, de comunicación inalámbrica, de La Vega y tal vez de Puerto Plata y Santiago y la Capital.
Cuando yo vine a conocer la radio fue en Barcelona, capital de la región de Cataluña, y la conocí en la casa de un primo hermano mío donde estuve viviendo al llegar a Barcelona. Ese primo tenía un radio, pero no era igual al radio que conocemos ahora. En el que usaba mi pariente no se oía ninguna voz; era llamado radio de galena, y para oírlo había que ponerse audífonos; si había dos personas con audífonos, esas dos personas podían oír lo que se transmitiera por el aparato, pero nadie más participaba en la audición.
La radio, tanto los aparatos que emitían como los receptores no eran en 1929 lo que son hoy. En cuanto a los primeros, les faltaba mucho para desarrollarse al nivel que tienen ahora. Por cierto que Marconi no sólo fue el inventor de la manera de enviar mensajes a distancia, y mejor diríamos a grandes distancias, de un continente a otro, sino que también descubrió la onda corta y la onda ultracorta; pues él fue quien se dio cuenta de que las transmisiones nocturnas no eran iguales a las transmisiones diurnas porque en la noche la fuerza de transmisión de un aparato emisor de radio no es igual a la que tiene en el día, y el que descubrió esa diferencia acabó localizando cuatro tipos de ondas; la larga, la corta, la mediana y la ultracorta. ¿Cómo es posible que en una distancia cortísima, que es una fracción de milímetros, dejemos de captar la estación que estábamos oyendo y pasemos a sintonizar otra que se halla a miles de kilómetros de la que oíamos un minuto antes?.
Pasar en un instante de Santo Domingo a Moscú parece cosa de magia, pero no es magia sino el producto del trabajo de muchos hombres que durante siglo y medio se dedicaron a estudiar el poder del electromagnetismo y la manera de dominarlo para usarlo en provecho de la humanidad.
Entre los inventos que fueron mejorados por otros inventores está el tubo de radio. Ustedes son jóvenes y me parece que no conocieron los tubos originales, que eran enormes y parecían aparatos de calefacción porque podían calentar una casa pequeña. El uso de los tubos duró varios años al cabo de los cuales los grandes fueron sustituidos por unos menos grandes y éstos por otros más pequeños, pero al fin su lugar pasaría a ser ocupado por el transistor, que fue inventado en los años de la Segunda Guerra Mundial. El transistor fue un gran invento, que ha revolucionado no sólo a la radio sino a toda la industria electrónica. Su función es la de ampliar y al mismo tiempo rectificar los impulsos electrónicos ocupando un espacio mínimo, tan pequeño que gracias a eso se pudo proyectar el radioreceptor de bolsillos que se usa hoy y pudo fabricarse la computadora también de bolsillo que maneja ahora cualquier escolar.
Todos esos conocimientos e inventos acumulados en la electrónica acabaron produciendo sus efectos en la división social del trabajo igual que otros conocimientos y otros inventos, o mejor diríamos, todos los conocimientos y todos los inventos, venían produciéndolos desde tiempo inmemorial. La humanidad avanza dando pasos en el dominio de la tecnología, que viene a ser el dominio del tiempo y del espacio, y el avance se mide por el número de personas que van especializándose en las tareas nuevas que crean los nuevos inventos, o sea, que crea la ampliación de la tecnología.
Antes de que en la República Dominicana hubiera radio no podía haber locutores; ahora que hay miles y miles de radios, tal vez más de un millón de radios, puede haber locutores, y no unos pocos sino muchos, porque es la voz de ellos la que hace la comunicación entre la planta emisora y el radio receptor.
Una vez que se presentó la necesidad de que en nuestro país hubiera locutores, o diciéndolo de otro modo, cuando la abundancia de radios hizo indispensable el uso de locutores por parte de las personas dueñas de estaciones de radio, hubo que determinar qué cosa hacía falta para que un dominicano fuera locutor, y de manera casi natural se estableció que lo primero era tener una voz radiofónica, así como para ser actor de cine o de televisión hay que tener una presencia fotogénica, es decir, que sea o que venga bien con los aparatos que hacen la fotografía como la voz del locutor debe venir bien con los aparatos que graban la voz y la transmiten. Hoy la voz se graba en cintas y hasta en alambres, lo que equivale a hacerle a la voz un retrato; y así como los retratos se reproducen y quedan iguales así sucede con la voz, a tal punto que el que oye una cinta grabada con la voz de una persona a quien él conoce sabe que quien está hablando a través de la cinta es ese conocido suyo; porque la cinta grabada reproduce exactamente todos los matices de la voz como una foto reproduce exactamente los detalles de un rostro.
Debo advertir, de paso, que eso no quiere decir que cada vez que ustedes oigan una voz conocida , por ejemplo, la mía, a través de una estación de radio, tienen que creer que es efectivamente mi voz, que soy yo quien está hablando o que lo grabé para que lo pasaran por esa estación; y no deben creerlo porque hay personas que son estupendas imitadoras de voces y ponen a uno a decir lo que a ellos les convenga o lo que les convenga a los que les han pagado para imitar la voz de Mengano o de Zutano. Por ejemplo, dos o tres días antes de las elecciones de 1962, Radio Caribe pasó aquí, en Santo domingo, una cinta en la que hablaba Fidel Castro para decir más o menos así: "Voten por Juan Bosch, porque si él gana las elecciones, enviará a todos los niños dominicanos a estudiar a Rusia, y les quitará sus tierras a todos los terratenientes para dárselas a los campesinos pobres y tomará todo el dinero que los ricos tengan en los bancos para distribuirlo entre los pobres". Esto último no afectaba a mucha gente porque entonces eran pocos los dominicanos que tenían dinero depositado en los contados bancos que había en el país.